La Rioja, Argentina

Rajoy gana fuerza en Barcelona y llama a una votación masiva en diciembre

| 14/11/2017 05:20:00 | El presidente español convocó a "la mayoría silenciosa"; todos los partidos independentistas participarán de los comicios. Fue el obsequio impensado de un adversario. Los independentistas catalanes le hicieron un regalo al presidente español Mariano Rajoy, al completar su total acatamiento a las elecciones que, en su calidad de "interventor" de la autonomía,convocó para dentro de 40 días.

Hasta los más duros, los antisistema de la Convocatoria de Unidad Popular (CUP) terminaron por aceptar que no sólo competirán en las "elecciones ilegítimas" de Rajoy sino que lo harán con candidato propio. Con lista individual.
 
Dicho de otro modo: no sólo no queda nadie por anotarse en la convocatoria del "fascista estado español" sino que, además, y cuando faltan sólo cinco días para que el viernes cierre la presentación de listas, ninguna de las principales fuerzas independentistas fue capaz de una alianza.
 
 
El otro dato de la tarde fue un notable crecimiento de Ciudadanos, el partido que en el nivel nacional es aliado del gobernante Partido Popular (PP) y que en Cataluña tiene a la ascendente Inés Arrimadas como candidata. Una joven figura que demostró coraje y capacidad en la crisis independentista.
 
Difícil imaginar este escenario hace sólo tres semanas, cuando "golpe de estado", "fascismo" y "las elecciones son una claudicación", formaban la letanía de los partidos que, el pasado 23, produjeron la declaración unilateral de independencia (DUI).
 
Apenas unos días después de esa ruptura, el Senado nacional aprobó la disolución del gobierno y del Parlamento catalán y dio paso a una inédita intervención de su autonomía por parte del gobierno central de Madrid.
 
Rajoy delegó tal función en la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría. Pero la activa funcionaria dirige todo desde Madrid y no ha pisado hasta ahora el territorio catalán mientras que ayer, rodeado de cámaras de la televisión internacional, sí lo hizo el presidente.
 
Hasta 23 cadenas internacionales cubrieron el acto en el que Rajoy respaldó a su candidato, el poco carismático Xavier García Albiol. Si esperaban sangre, no la hubo.
 
Llamado a "la mayoría silenciosa"
 
Ante un millar de simpatizantes, Rajoy hizo un fuerte llamado a "la mayoría silenciosa", esa que nunca parece expresarse en Cataluña, para que participe con su voto "y ponga fin al daño que ha causado el independentismo".
 
A puertas cerradas, como suelen ser los actos del PP en Barcelona, un Rajoy muy seguro de sí mismo llamó a "recuperar la convivencia, la normalidad y la tranquilidad" que, desde su perspectiva, se perdieron con "los estragos separatistas".
 
Dedicó buena parte a desmitificar la "falta de diálogo" que suele denunciar el independentismo y aseguró que la intervención fue "una medida extrema", que no hubo más remedio que aplicar. Fueron las destituidas autoridades -dijo- "las que no dejaron otro camino".
 
Entre aplausos, el presidente prometió regresar pronto: el 8 de diciembre. Sumó así una fecha más a una seguidilla de movilizaciones. El 6, día de la Constitución, está prevista una marcha por la "unidad de España".
 
El 7, los independentistas piden "marchar a Bruselas", donde huyó su ex presidente, Carles Puigdemont y el 8, Rajoy promete regresar a la capital catalana.
 
En los últimos días, los sondeos mostraron un retroceso del independentismo. Pero aún así, el destituido ex vicepresidente, Oriol Junqueras, de la tradicional Izquierda Republicana de Cataluña (ERC), se mantiene como favorito.
 
Por lo pronto, organiza la campaña desde la cárcel, donde cumple prisión provisional por rebelión.
 
La jornada terminó con otra cucharada del ataque de sinceramiento que parece ganar por estos días al independentismo.
 
"El Govern (de Puigdemont) no estaba suficientemente preparado para asumir la independencia", dijo una de las destituidas consejeras que acompaña al "president" en lo que él mismo define como una suerte de gobierno en el exilio.
 
No sólo aseguró que "no estaban preparados" sino que en las tres semanas que transcurrieron entre el cuestionado referendo separatista y la votación parlamentaria de la independencia "no acertaron mucho" en materia política.
 
El precio, por lo pronto, lo siguen pagando los catalanes.
 
fuente: la nación

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