La Organización Internacional del Trabajo (OIT) realizó una evaluación inicial sobre el impacto del coronavirus en el mundo y estimó que, en la situación más crítica, podrían perderse 25 millones de empleos a nivel mundial.

Esta cifra surge de una evaluación inicial para este año. El subempleo y la pobreza laboral serían otras de las posibles consecuencias.

La OIT es la agencia de Naciones Unidas especializada en el mundo del trabajo. Creada en 1919, es la más antigua del sistema y tiene una particularidad: es la única que es tripartita, es decir, que está integrada y representada por el Gobierno, los empleadores y los trabajadores. Está integrada por 180 países, incluida la Argentina, y trabaja a través de convenios vinculantes en la promoción del trabajo decente.

“La OIT realiza estudios sobre el mercado laboral. La evaluación, en este contexto de pandemia, mostró la tendencia sobre cómo va a impactar en el mundo de trabajo. La OIT prevé que pueden perderse, en el escenario más extremo, 25 millones de empleos este año. Para dar contexto, la gran crisis de 2008 con burbuja inmobiliaria en Estados Unidos provocó la pérdida de 22 millones de empleos”, detalló a Cadena 3 Pablo María Sorondo, oficial de Comunicación e Información Pública de OIT Argentina.

En el mundo, ya hay más de 200 mil personas afectadas y más de 8 mil muertos por el coronavirus.

El informe también refleja que el coronavirus impactará en un aumento del subempleo, traducido en una reducción no sólo de las horas de trabajo, sino también en los salarios.

“Es muy claro que, además del aumento del desempleo, la crisis va a alcanzar a la calidad de los empleos. Esto va a afectar particularmente a jóvenes menores de 30, a trabajadores mayores de 55 años y a inmigrantes”, indicó Sorondo.

Finalmente, el vocero de la OIT Argentina citó al director de la organización, Guy Ryder, quien convocó a una “coordinación internacional” para lograr una “respuesta efectiva” ante la crisis por el coronavirus.

“Para no quedarnos con el sabor amargo de este impacto, la OIT convoca a tomar medidas coordinadas de todos los países. La respuesta a esta crisis son medidas de gran escala coordinadas y que tengan como prioridad tanto proteger a las personas, como sostener empleos e ingresos. La OIT ofrece el diálogo social como herramienta para que gobernantes y referentes puedan diseñar respuestas”, finalizó.

Diferentes hipótesis

Sobre la base de las diferentes hipótesis por las consecuencias del COVID-19 sobre el crecimiento del PIB mundial, las estimaciones de la OIT indican un aumento del desempleo mundial de entre 5,3 millones (hipótesis “prudente”) y 24,7 millones (hipótesis “extrema”) a partir de un nivel de base de 188 millones en 2019. En comparación, la crisis financiera mundial de 2008-2009 aumentó el desempleo mundial en 22 millones.

Se prevé además un aumento exponencial del subempleo, ya que las consecuencias económicas del brote del virus se traducen en reducciones de las horas de trabajo y los salarios. En los países en desarrollo, es posible que las restricciones al movimiento de personas (por ejemplo, de los proveedores de servicios) y mercancías en esta ocasión anulen el efecto amortiguador que allí suele tener el empleo por cuenta propia.

Las caídas del empleo también conllevan grandes pérdidas de ingresos para los trabajadores. El estudio estima que éstas se situarán entre 860.000 millones de dólares y 3,4 billones de dólares a finales de 2020. Esto se traducirá en caídas en el consumo de bienes y servicios, lo que a su vez afectará a las perspectivas de las empresas y las economías.

También se prevé un importante aumento de la pobreza laboral, ya que “la presión sobre los ingresos resultante de la disminución de la actividad económica tendrá un efecto devastador para los trabajadores que se encuentran cerca o por debajo del umbral de la pobreza”. La OIT estima que entre 8,8 y 35 millones de personas más estarán en situación de pobreza laboral en todo el mundo, frente a la estimación original para 2020 (que preveía una disminución de 14 millones en todo el mundo).

Respuestas de política rápidas y coordinadas

“Ya no se trata sólo de una crisis sanitaria mundial, sino también de una importante crisis económica y del mercado laboral que está teniendo un enorme impacto en las personas”, dijo el Director General de la OIT, Guy Ryder. “En 2008, gracias a que el mundo hizo un frente común ante las consecuencias de la crisis financiera mundial se evitó lo peor. La actual coyuntura requiere de ese tipo de liderazgo y determinación”, añadió.

“Ya no se trata sólo de una crisis sanitaria mundial, sino también de una importante crisis económica y del mercado laboral que está teniendo un enorme impacto en las personas».